Según
datos de SNGRE, MAATE, INAMHI y la Universidad Nacional de Loja, desde inicios
del siglo XXI, Quilanga ha visto un aumento en la frecuencia e intensidad de
incendios forestales, sobre todo de julio a octubre, debido a sequías severas,
quema de pastizales y expansión de cultivos. Entre 2010 y 2020, los incendios
aumentaron alarmantemente, destacando en 2016 cuando se quemaron más de 2,000
hectáreas, afectando la biodiversidad y comunidades rurales.
Entre 2020 y 2024, 2023
reportó 12 incendios, y 2024 tuvo 8, impactando gravemente los ecosistemas. El
año 2024 es crítico, con más del doble de área afectada comparado con años
anteriores, posiblemente por cambios climáticos y actividades humanas.
El evento más significativo
ocurrió en agosto, afectando 7.600 hectáreas de cobertura vegetal según la
Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. En el cantón Quilanga se registraron
6.295 hectáreas quemadas. Se está llevando a cabo un análisis de la cobertura y
los sectores más afectados.
COBERTURA VEGETAL
AFECTADA POR PARROQUIA Y BARRIOS
La
vegetación más afectada en las parroquias de GADC Quilanga incluye árboles, hierbas
y bosques de pino, que se secan rápidamente en épocas de estiaje, volviéndose
inflamables. Los bosques de pino presentan un riesgo adicional por la
inflamabilidad de sus resinas. En agosto y septiembre, se registraron incendios
en los barrios Santa Rosa y El Sacre, siendo Santa Rosa el más afectado, con la
pérdida de aproximadamente 1086,49 hectáreas de cobertura vegetal.
AFECTACIONES A LA
FLORA Y FAUNA
Los ecosistemas del cantón se caracterizan por su rica
biodiversidad, incluyendo bosques secos y áreas protegidas. Un reciente
incendio forestal destruyó extensas áreas de vegetación, causando la pérdida de
especies endémicas, cuya regeneración puede tardar años. En Fundochamba se
perdieron 255,10 hectáreas de pino y 12,68 de eucalipto; en San Antonio de las
Aradas, 161,02 hectáreas de pino y 54,00 de eucalipto; y en Santa Rosa, 22,18
hectáreas de pino. También se perdieron diversas especies de fauna. La SNGRE y
GADM Quilanga han documentado un aumento preocupante de áreas afectadas por
incendios en 2021 y 2024, sugiriendo la necesidad de medidas más efectivas para
mitigar el riesgo.
Los incendios se propagan
rápidamente por la vegetación seca y especies inflamables como los pinos. La
dificultad de acceso a áreas montañosas complica el control de las llamas, que
arrasan grandes extensiones. Es crucial implementar estrategias de prevención,
sensibilización comunitaria, y un control más eficaz para evitar un
empeoramiento futuro.

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