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HÁBITAT Y VIVIENDA EN QUILANGA


 En el cantón Quilanga se han contabilizado 1.111 viviendas en la parroquia Quilanga, 138 en Fundochamba y 432 en San Antonio de las Aradas. La mayoría de estas viviendas están ocupadas, con un total de 1.264. Desde 2010 hasta el censo de 2022, ha habido un aumento en la ocupación, lo que sugiere un incremento de migrantes, aunque la población total ha decrecido y las viviendas desocupadas han disminuido.

El déficit habitacional cualitativo ha aumentado un 10,80% desde 2001 hasta 2022, indicando malas condiciones de las viviendas. Aunque el déficit cuantitativo de viviendas irrecuperables es bajo (7,3%) y ha disminuido desde 2011, se necesita una intervención urgente para mejorar el estado general de la mayoría de las viviendas.

Un 53,20% de las viviendas en el cantón se construyen con mampostería de hormigón, ladrillo o bloque, mostrando preferencia por métodos tradicionales. Un 42,20% utiliza adobe y tapial, que son comunes en centros urbanos y aportan carácter histórico. En contraste, el uso de materiales como caña, bahareque o paneles prefabricados es significativamente menor.

El material más común en los pisos de viviendas en el Cantón es el ladrillo o cemento (55,60%). Ha aumentado el uso de cerámica, baldosa, vinil, porcelanato, mármol o marmetón (17,10%), aunque ha disminuido el uso de materiales como duela, parquet, piso flotante, tabla sin tratar y pisos de tierra.

En el cantón Quilanga, el uso de tejas en viviendas es del 43,70%, evidenciando la preservación de tradiciones arquitectónicas, aunque ha disminuido en favor de techos de zinc (20,70%), fibrocemento (18,60%) y hormigón (16,60%). La parroquia urbana conserva viviendas patrimoniales con portales que fomentan la cohesión social, a diferencia de las grandes ciudades. Sin embargo, se observan barreras arquitectónicas que afectan el tránsito en las veredas del centro urbano, dificultando su funcionalidad.

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