En el cantón, el 76.47% de
la superficie evaluada (18,076.57 hectáreas) presenta baja susceptibilidad a
sequías, indicando menor riesgo de afectación. Sin embargo, esto no elimina el
riesgo, ya que factores climáticos o geográficos pueden influir en la resiliencia.
Las áreas de baja susceptibilidad, que representan el 23.53%, deben ser
vigiladas especialmente, ya que el cambio climático podría aumentar la
frecuencia e intensidad de las sequías, elevando el riesgo en estas zonas.

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